A mí me ocurrió un domingo de madrugada, y fue un momento durísimo. Lo que me salvó fue poder llamar a MascotaViva, porque trabajan 24 horas. El equipo del
tanatorio de mascotas Barcelona se presentó rápidamente para recoger a mi gata y gestionarlo todo. No solo actuaron con rapidez, también me ofrecieron una sala privada para despedirme sin prisas. Más adelante me ayudaron a elegir entre cremación colectiva o individual. Esa disponibilidad a cualquier hora me dio mucha tranquilidad, porque en esos momentos uno no está preparado para resolver nada. Gracias a MascotaViva pude vivir la despedida con calma incluso en un horario tan difícil.